Big data, algoritmos y política: las ciencias sociales en la era de las redes digitales

8/21/2019

 

 

 

En el artículo académico, publicado en "Cinta de Moebio", revista de Epistemología de Ciencias Sociales, desarrollado por el PhD Felipe González, quien colabora en el Observatorio de Política y Redes Sociales, alojado en la Universidad Central, se analizó el estado del arte de cómo se ha venido a estudiar empíricamente la relación entre política y redes sociales en la última década.

 

El texto consta de tres partes. Primero, desarrolla una discusión de los principales métodos de análisis de la relación entre política y redes sociales, el big data y los algoritmos, y se compara con los métodos tradicionales de encuestas de opinión. Segundo, se realiza una revisión de las principales preocupaciones que han guiado la investigación en los últimos diez años: la representación y campañas políticas, nuevas comunidades políticas y nuevas formas de acción colectiva.

 

Finalmente, la tercera sección reflexiona sobre los dilemas éticos y debates que plantea el uso de las nuevas técnicas de análisis en las ciencias sociales.

 

Para el académico, según lo expresado en el paper, las nuevas formas de comunicación digital plantean una serie de dilemas políticos, económicos, éticos e investigativos. Estos debates pueden agruparse (provisionalmente) de manera amplia en tres categorías:  los fines con que se utiliza la información, los dilemas éticos respecto de la privacidad de la información y las formas de gobierno de las conductas humanas que emergen. 

 

“Todas   estas   se   erigen   sobre   un   problema   de   orden   político:   en qué medida las nuevas infraestructuras tecnológicas (redes sociales, algoritmos, formas de clasificar, técnicas para conocer y monitorear a los sujetos) y los fenómenos que surgen de la interacción con estas, nos demandan un control colectivo sobre problemas que antes no existían”, afirmó Felipe González.

 

La red social Twitter, por ejemplo, ha puesto a disposición la totalidad de sus datos para que equipos de investigadores puedan analizar la difusión de noticias falsas. Mientras que la red Facebook, ante los reiterados cuestionamientos a la venta de espacios publicitarios que permitió la difusión de información por parte de cuentas falsas, ha ido en la dirección de bloquear las entradas que hasta ahora habían tenido los investigadores.

 

“En el futuro, cabe esperar que surjan nuevas regulaciones que demanden transparencia y que permitan desarrollar investigaciones serias y con fines netamente académicos. Sin embargo, dada la posición monopólica de muchas de estas plataformas, no es del todo clara la capacidad que tendrán los investigadores de acceder a información relevante” añadió González.

 

En este sentido, según recalcó González, también hay que considerar el uso de los datos y la información procesada no necesariamente es comercial, pero sí puede estar sujeto a otro tipo de usos privados. Este ha sido el caso, por ejemplo, del uso de datos producidos en redes sociales para propósitos electorales. 

 

“Pues bien sabemos que el levantamiento y procesamiento de información con fines electorales es tan antiguo como las campañas electorales mismas. Sin embargo, el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la información parece avanzar más rápido que el desarrollo de las capacidades institucionales para regular y controlar las consecuencias no intencionadas del uso de redes sociales”, añadió.

 

Uso de las redes sociales a gran escala para fines políticos

 

El artículo hace hincapié en el caso de Gran Bretaña, por ejemplo, en donde British Information Commissioner’s Office ha iniciado una   investigación para determinar el rol que tuvieron estas empresas de análisis de datos en el referéndum del Brexit. Mientras que en Estados Unidos se debate fuertemente sobre el rol que tuvo la plataforma de Facebook en facilitar la difusión de publicidad pro-Trump a partir de anuncios comprados por cuentas falsas vinculadas a Moscú.

 

De manera más amplia, autores como Woolley y Howard argumentan en que el uso distintivo de la manipulación política en redes sociales es su carácter automatizado y de gran escala.  

 

“Así, el uso de bots o cuentas automatizadas, por ejemplo,  inducen  sendos  flujos  de  información  (noticias   u   opiniones)   que   logran   producir   falsas   ideas   de   consenso,  inducir desconfianza entre usuarios y generar así polarización”, advirtió González.

 

En su conjunto, estos dilemas han llevado a los investigadores a hablar de la gobernanza algorítmica o “algocracia”, en el sentido de que “nos guste o no, los algoritmos están siendo crecientemente utilizados para ‘empujar’, sesgar, guiar, provocar, controlar, manipular o constreñir el comportamiento humano”.

 

Para acceder al texto completo pueden ingresar al siguiente link:


https://cintademoebio.uchile.cl/index.php/CDM/article/view/54210?fbclid=IwAR13YqSu39WGdVUAzdrot8KGKc33Vmucm7ia1FaEz5KHzt-J0E5cq-Up-rY

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